VIVIR con mayúsculas

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Este es el título que he elegido para mi primer artículo en mi blog y como podréis imaginar no es caprichoso ni casual, sino toda una declaración de intenciones de lo que busco detrás de las cadenas de palabras que iré plasmando en cada uno de los artículos que escriba aquí a partir de este momento.

VIVIR con mayúsculas……….es vivir con amor, con sueños, con ilusiones, con esperanzas, con alegría, con pasión, con ternura, con entereza, con humildad, con fortaleza, con vitalidad, con perseverancia… y como no con esfuerzo y sufrimiento, porque la vida como el buen chocolate esta llena de sensaciones encontradas que nos despiertan y sitúan en alerta vital continuada.

VIVIR con mayúsculas….. vivir teniendo siempre presente que todo pasa, lo bueno rápido y lo malo rápido, aprendiendo y enriqueciéndonos de todas las experiencias por las que atravesamos, porque todas nos hacen más fuertes, más equilibrados, más coherentes, nos hacen madurar, de manera que podamos afrontar el presente y el futuro con la preparación que la vida nos exige en cada etapa.

VIVIR con mayúsculas….es estar disponibles y atentos para escuchar y ayudar a quien nos necesita, es reconocer a todos los héroes con los que hoy compartimos nuestro día a día, y que a veces detrás de un silencio gritan pidiendo una mano a la que agarrarse para compartir su viaje, que en este momento esta sin un claro destino ni un retorno asegurado, VIVIR con mayúsculas es ser solidario y compasivo, compartiendo y disfrutando de lo que tenemos, porque somos más felicies cuando compartimos que cuando recibimos.

VIVIR con mayúsculas…me permite atreverme a escribir estas líneas con la tranquilidad y confianza, dando rienda suelta a mis sentimientos y pensamientos, vaciando de mi interior ideas acumuladas que buscan libertad entre lineas y luz en el túnel, porque VIVIR no es fácil pero si maravilloso.

Jesús Ferrer

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La distancia ayuda afrontar situaciones de crisis.

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Imagino que en algunas ocasiones todos nos habremos sentido decepcionados por comportamientos y/o decisiones que toman personas que nos importan y que nos sorprenden y duelen, que nos llevan a plantearnos que hemos hecho mal para merecer esas respuestas e incluso buscar el motivo por el cual ellas se han comportado de esta determinada manera.

Normalmente nos adentramos en una lucha reflexiva donde buscamos un culpable para justificar estas decisiones, esa lucha en la que habitualmente siempre pierden las dos partes, donde no hay vencedores ni vencidos, el mero hecho de iniciarla nos derrota.

Una vez superada esta primera fase, la de la sorpresa, el  dolor y búsqueda de una explicación entendible, pasamos a plantearnos si debemos afrontar la situación explicando como nos sentimos buscando con ello las explicaciones que no encontramos por si solos y que nos ayudarían a entender dichas decisiones, o bien, mantenernos en silencio, dejar pasar los días y esperar a que el tiempo nos permita superar el momento viendo como la herida cicatriza y deja huella para siempre.

En muchas ocasiones afrontar la situación es sinónimo de decir las verdades que no gustan escuchar, verdades que lejos de acercar posturas alejan al poner en guardia y a la defensiva a la otra parte.

Mientras tanto podemos caer en la tentación de comportarnos de la misma manera con ellas, caer en la tentación de criticarlas, de querer devolverles el golpe en el primer asalto donde tengamos la oportunidad de hacerlo, de mostrarles indiferencia, en definitiva de devolverles el daño que nos hicieron. Esto no nos hace más que revolvernos interiormente y de manera permanente sin aportar ningún beneficio personal, por lo que desde antes de terminar de escribir este párrafo esta posibilidad debe quedar cerrada.

Concluyendo;

  1. Dejemos pasar unos días y con la tranquilidad que nos ha permitido ganar el tiempo busquemos el momento para afrontar estas situaciones con las personas que nos importan, tratemos de expresar nuestros sentimientos y transmitamos como nos hemos sentido. Compartamos nuestra experiencia, desahoguémonos, liberemos tensiones y busquemos la complicidad y comprensión en la otra parte.
  2. No permitas que esta herida cicatrice y deje rastro para siempre, nada mejor que el dialogo para acercar posturas y entender todas las situaciones.
  3. No guardemos rencor, perdonemos si hay algo que perdonar o pidamos disculpas si hay motivos para hacerlo y olvidemos de verdad, debemos pasar página y comenzar a escribir nuevos capítulos en torno a las relaciones que nos importan..

Y si no nos merecen la pena, no perdamos ni un solo minuto más de nuestro tiempo con ellas, ese minuto que nos quitan tiene mucho más valor del que probablemente merecen.

Con estas recomendaciones encontraremos la paz interior que antes no hemos tenido, con estas decisiones liberaremos la carga emocional negativa que nos ha acompañado durante los últimos días y o semanas, y nos permitirá recuperar nuestra vida en clase positiva.

Jesús Ferrer

El viaje de la vida continúa………………

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Los miro a mí lado y veo a mis hijos hechos hombres, estudiando y trabajando para conseguir alcanzar sus sueños de convertirse en buenas personas y buenos médicos, manteniendo sus amigos desde que comenzaron sus estudios en los Maristas y fueron cerrando con ellos los ciclos que les iban tocando; Infantil, la ESO, el bachiller y ahora aunque con algún año de diferencia dependiendo del grado elegido graduándose como universitarios. Me alegra ver que han sabido mantener sus amistades desde entonces, sin duda esto dice mucho de ellos y de sus amigos como personas.

Miro atrás y veo todas las etapas que hemos ido viviendo y concluyendo con ellos, etapas que nos han ido enriqueciendo y enseñando, ricas en experiencias, algunas de ellas determinantes para su futuro, etapas vividas con la intensidad que cada momento requería para ir superándolas de manera exitosa. No solo hemos disfrutado del placer de verlos cruzar sus metas y tener la satisfacción de haber visto como iban consiguiendo sus objetivos, sino que tan importante o más que eso, haberlos visto disfrutar durante todo lo recorrido hasta su consecución.

Estamos en puertas de ver como uno de ellos se gradúa como médico, sintiéndonos felices y orgullosos de ver como gracias a su actitud, trabajo, constancia y perseverancia, va a conseguir otra meta más, esta una de las más importantes de su vida, la meta que una vez cruzada le permitirá desarrollarse como persona y profesional. Enhorabuena.

En paralelo el pequeño comenzará su quinto año de carrera abriendo otra nueva etapa, la que lo llevará como Erasmus lejos del nido familiar hasta Bari para vivir nuevas experiencias que lo seguirán formando y moldeando con persona.

Sus etapas y nuestras etapas como padres, sus experiencias y nuestras experiencias, cambian sus circunstancias y hacen que cambien las nuestras, comienzan nuevos ciclos y nosotros con ellos.

Vamos cerrando y abriendo etapas de manera continuada durante nuestras vidas, las pasadas nos van enriqueciendo, las futuras están por llegar, pero las importantes son las que vivimos en este momento, las del ahora, afrontarlas cada día con la actitud adecuada para ser felices y sentirnos satisfechos.

Como padres, nosotros y muchos de vosotros que estáis leyendo este artículo, nos planteamos y proponemos educar a nuestros hijos para la vida, para que el día en el que tengan que viajar solos por ella lo hagan como personas de bien y profesionales honestos, y todos ponemos nuestro empeño en ello, con nuestros aciertos y nuestros errores, pero siempre aprendiendo y creciendo como padres y por tanto creciendo como familia.

Hoy como familia nos sentimos orgullosos de ver donde estamos, sabiendo que mañana comienzan nuevas etapas que volverán a exigirnos lo mejor de nosotros mismos, el viaje por la vida continúa……….

La clave está en reconocer las cosas importantes

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Estoy seguro de que todos buscamos nuestros momentos para pararnos y reflexionar sobre como discurren nuestros días, nuestras relaciones,  nuestros objetivos y sueños, en definitiva nuestra vida. Yo lo hago habitualmente cuando corro, porque corriendo me es fácil encontrarme conmigo mismo, es un momento que es solo mío, la soledad de mis carreras me permiten descubrirme detrás de cada zancada escuchando a veces solo mi respiración acompasada al ritmo de mi carrera.

Esa respiración y la soledad del momento me aíslan de todo el ruido que me rodea, permitiéndome revisar mis adentros y mis afueras con la objetividad y el pragmatismo requerido en el momento.

Días, semanas y meses frenéticos, muchas horas de trabajo, tensiones, preocupaciones, prisas, muchas horas de trabajo, nervios, desvelos, inquietudes, muchas horas de trabajo, pero siempre y entre horas y entre días momentos de familia, amigos, cariño y amor que todo lo hacen llevadero, porque sin duda estas son las cosas más importantes para todos. Cuando esta parte de nuestras vidas va bien, todo es fácil, y esta es la clave saber cuidar las cosas más importantes. 

En situaciones estacionales donde tenemos un pico de trabajo alto y parece que no tenemos el tiempo que nos gustaría para las cosas que de verdad son importantes, debemos primero ser conscientes, posteriormente sentirnos afortunados por tener el trabajo que defendemos y por último saber que esas personas que nos importan están ahí y que entienden la situación pasajera por la que atravesamos puntualmente.

Mí recomendación; párate y reflexiona, cuando vamos muy rápido la vida se centra básicamente en lo intrascendente porque no tenemos el tiempo que necesitamos para lo importante, mírate hacia adentro y a tú entorno y si no te gusta  lo que descubres, cambia y no pierdas el tiempo.

Jesús Ferrer

¿Sabes como puedes aprovechar mejor cada día? diez preguntas clave…….

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Hace unos meses leía una entrevista en la revista magazine (fin de semana) que el periodista Alex Rodríguez le hacía a Rafael Alvarez “El Brujo” en la sección; el último día de mi vida, que no he olvidado y en relación a la cual hoy quiero compartir con vosotros mis reflexiones.

He visto varias veces en directo a “El Brujo” y nunca me ha dejado indiferente, recordando con cierto regusto su papel en la obra que representó en el López de Ayala hace años “El Testigo” (vida y miserias de un cantaor) donde encarnaba la figura de Miguel Pantalón (cantaor y bailaor imaginario) en un monólogo inolvidable.

En aquella entrevista en el magazine pude conocer lo que “El Brujo” nos quiso contar de su mundo interior y a mí me llevo a la reflexión; su percepción de la mística, de Dios, de la muerte, su lema de vida; busca la felicidad.

En mí opinión, todos debemos tener un lema de vida y tenerlo presente cada día que despertamos.

Como ya indica el título de la sección le hicieron unas preguntas relacionas con lo que él haría si hoy fuera el último día de su vida y que yo desde entonces me he planteado muchas veces, ¿Qué haría yo el último día de mi vida? y como cada día que despertamos puede ser el último, quiero tener mis respuestas muy presentes para no desaprovecharlo. Estas son mis respuestas a dichas preguntas:

 Si supiera que hoy es el último día de mi vida ¿qué haría? ¿cómo lo pasaría?

Me gustaría estar al lado de las personas a las que quiero, aprovechar ese día y sin despedirme decirles hasta pronto.

¿Qué me hubiera gustado hacer y ya no podré porque no tendré tiempo?

Dar las gracias a todas las personas que han formado parte de mi viaje por la vida y me han ayudado a crecer, me han enseñado y me han enriquecido.

¿Qué aconsejaría a los que se quedan?

Que si no tienen un lema de vida lo busquen y lo tengan presente. Si no lo encuentran ahora que yo me voy les puedo ceder el mío para que lo hagan suyo “VIVIR con mayúsculas”

¿Cómo diría que ha sido mi vida?

Un regalo que he disfrutado todo lo que he podido.

¿De qué estoy más orgulloso?

De haberme rodeado de muchas buenas personas de las que he aprendido mucho y de haber tenido la aCtitud correcta para poder alcanzar mis objetivos.

¿Me arrepiento de algo?

Sí, he cometido muchos errores, enumerarlo sería muy largo.

¿El mejor recuerdo de mi vida?

Una piscina, La Florida, cambio mí vida.

¿Cuál sería el menú de mí última cena?

Da igual, tengo buena boca, eso sí, no me perderé un buen vino tinto.

¿Me iría a dormir?

Al final del día, abrazado

¿Cuál sería mi epitafio?

Lo siento en esto repetiría “VIVIR con mayúsculas”

Os animo a que como yo, cojáis las preguntas del último día de mi vida y os las hagáis,  y tened presente vuestras respuestas cada día, seguro que os harán mucho bien.

Jesús Ferrer

Una experiencia de vida para compartir

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Llevaba varios días buscando el momento de sentarme a teclear sobre este documento que almaceno y alimento desde hace ya cinco años, desde este pasado miércoles sentía la necesidad de abrirlo, encontrarme con el y ser capaz de plasmar en pocas líneas lo sentimientos y reflexiones que desde el pasado miércoles no dejan de tocarme el corazón pidiendo ser liberadas.

Miércoles día 24 de octubre (no quiero olvidar la fecha) una reunión de trabajo con un colega de profesión con el que comparto tareas y objetivos, tras la cual, nos emplazamos a buscar un restaurante de Madrid (Casa Patillas en Santa Engracia) donde compartir durante unos minutos nuestras conclusiones y acciones a realizar en el corto y medio plazo, dando paso después a encontrarme cara a cara con un hombre que ha vivido una experiencia de vida de las que enseñan y no se olvidan.

Mi colega de trabajo (entender que preserve su identidad) tuvo hace dos años una accidente de tráfico casi definitivo para él y su familia, un accidente de tráfico que como casi todos marca de por vida, dejando huellas tanto físicas como psíquicas que no permiten olvidarlo, un accidente que cierra una vida y abre otra donde sus prioridades y objetivos ya no volverán a estar desordenados,  porque esa circunstancia, más la suma de los días que han transcurrido desde entonces hasta hoy le han permitido conocer lo bueno y lo malo de la vida, le han permitido conocer a los amigos y familiares de verdad, esos que están al lado de uno de manera incondicional, esos que te cogen antes de que caigas y te levantan y empujan para que sigas avanzando, esas personas por las que ya le merece la pena seguir luchando, soñando y viviendo.

Me emociona recordar algunas de sus experiencias vividas que voy a omitir escribir pero que nunca olvidaré, quedándome por encima de todo con su entereza, su fuerza y su serenidad para hablar de estas vivencias, dando con ello por asumidos momentos que deben ayudarlo a vivir esta otra vida regalada, llenándola de nuevos sueños y retos por vivir cada día, porque hoy es el día del que nada debemos desaprovechar porque el mañana aún está por llegar.

Gracias amigo, compañero, por enseñarme que hay otra forma de vida, que está a nuestro alcance y que no necesitamos pasar por un trágico momento para buscarla y encontrarla, poniendo el orden necesario para aprovecharla rodeado de las personas que de verdad están a nuestro lado cada día.

Jesús Ferrer

A quien madruga Dios le ayuda…….

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A quien madruga Dios le ayuda, refrán popular que he interiorizado y llevado a la práctica en mí día a día como punto de partida para intentar alcanzar todas las metas que me propongo en cualquier ámbito de mí vida, ya sea familiar, laboral, deportivo, lúdico, etc., siendo organizados, responsables y perseverantes, muchas cimas estarán a nuestro alcance.

A quien madruga Dios le ayuda…….expresión que resalta la importancia de levantarse cada día y comenzarlo con la mejor actitud posible, no cargando en la mochila con la que lo comenzaremos bolsas de apatía, pereza, desgana, comodidad, lamentos o excusas, que nos alejarían del bienestar que sentiremos cuando alcancemos nuestros objetivos.

Esa mochila libre de bolsas de carga como las que os detallaba anteriormente, estará vacía para poder llenarla de energía positiva, de sueños, de ilusiones, de nuevos planos con nuevas rutas por descubrir, nuevos proyectos, nuevos objetivos, y sobre todo, una mochila preparada para ser compartida con aquellos/as que nos acompañan cada día intentando hacerles la vida más fácil y gratificante.

Os confieso que en algunas ocasiones me han preguntado ¿de dónde sacas tiempo para hacer tantas cosas? ¿Cuándo descansas? ¿No paras? ¿Te merece la pena? ¿No dejas de hacer y hacer y hacer? Incluso en algunas ocasiones he sentido como estas preguntas no iban exentas de cierta crítica cargada de ironía.

Para todas estas y más preguntas siempre tengo una sola respuesta; hago lo que hago porque me gusta, porque disfruto haciéndolo y me permite aprovechar todo mi tiempo, compartiéndolo en muchas ocasiones con aquellas personas que viajan a mí lado. Nada es más importante que poder compartir lo que uno tiene, empezando por nuestro tiempo y disponibilidad.

Si estás leyendo este blog y no te sientes identificado conmigo o tú ritmo de vida es diferente, no te preocupes, es normal, no pasa nada, todos los ritmos son válidos si tú estás satisfecho con lo que haces y como vives, hay tantos mundos como maneras de vivirlos, lo importante es encontrar el que te permite recorrer este trayecto estando satisfecho y siendo feliz.

Jesús Ferrer

El equilibrio entre nuestros sentimientos y la racionalidad

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Hoy quiero compartir con vosotros esa lucha interna que todos a veces libramos cuando enfrentamos nuestros sentimientos (ese estado de ánimo en el que nos encontramos haciéndonos sentir felices o tristes) con la racionalidad (entendiendo por esta última la capacidad que todos tenemos para pensar, evaluar, entender y actuar en consecuencia).

Todos habremos vivido experiencias con las que poder respaldar que habitualmente son los sentimientos los que van trazando la hoja de ruta por la que transcurre nuestra vida, aunque tendemos a querer creer, que es nuestra capacidad de razonar soportada por la madurez, la experiencia, el sentido común o nuestro equilibrio emocional, lo que nos permite dirigirla.

En mi opinión, nos valemos de nuestra parte racional para justificar en muchas ocasiones lo que hacemos motivados por nuestras emociones, por nuestros sentimientos, llegando incluso a querer disuadir o justificar con la razón, el camino que solo los sentimientos pueden entender.

Claro que, la razón y racionalidad son importantes, sino no fuera por ello, serían nuestros impulsos continuados y descontrolados los que convertirían nuestras vidas en un caos emocional, en un caminar probablemente sin sentido, ni destino concreto.

Por lo tanto, creo que debemos buscar y encontrar el equilibrio ideal entre nuestros sentimientos y la racionalidad para poder seguir avanzando por la VIDA completando etapas y renovando objetivos y sueños.

Jesús Ferrer